Después de tres semanas durante las cuales ninguna de las partes parecía aflojar, finalmente ayer, como era previsible, los ruralistas levantaron las medidas de fuerza por 30 días para sentarse a negociar con el gobierno. Atrás quedaron fastuosos discursos políticos cargados de innecesaria demagogia, patoteadas a cargo de personajes con el nivel cultural de un cavernícola, rutas troncales cortadas, ciudades desabastecidas y precios aún más inflados de lo que ya de por sí estaban.
El gobierno, si bien anunció algunas medidas complementarias para apaciguar un poco los ánimos (¿por qué no las pensaron en su momento?), no dio el brazo a torcer en ningún momento para no demostrar falta de autoridad, lo cual creo que es correcto, y a su vez el campo demostró que si se lo propone puede causar graves problemas a todos los que dependemos de sus productos, tanto consumidores finales como intermediarios.
Eso sí muchachos, las manifestaciones multitudinarias con gente que es sabido que concurren a cambio de un plato de comida o un par de zapatillas ya no impresionan ni intimidan a nadie, y por otra parte se comprobó que los cortes de rutas como medio de protesta le hacen cosquillas a los gobernantes, así que a afilar la imaginación por si las negociaciones fracasan.
En la foto: decenas de micros que trasladaron a los "manifestantes" al acto del pasado viernes en Plaza de Mayo, estacionados en plena Av. 9 de Julio durante la tarde y paralizando a media ciudad.
jueves 3 de abril de 2008
La tregua
Etiquetas:
actualidad,
Argentina,
campo,
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